Image credit: Gabriel Feld, "Babel 2-5"

Three Poems by Santiago Vizcaíno

Translated from the Spanish by Kimrey Anna Batts
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this sheet of paper can cut off your head

 

this sheet of paper can cut off your head.

penetrate your mind like the corpse of a pig.

we laugh, we empty ourselves of angst / we hide our deformity.

eternity sharpens its knife & gleams.

so many infertile mountains / only lizards. and mosquitos unsettled by an imaginary rain,

but in truth desert / wolves skinned by the sun.

here the inebriated masses.

here the mooncalf tottering like a tinsel skirt.

here we celebrate sadness, sir.

we sleep on the sidewalks worn of chicha and aguardiente.

beer doesn’t cure the hangover / it sweetens it.

if we are lost, no reason to show us the way.

don’t bother / you could get hurt.

this sheet of paper can cut off your head.

this is not a howl / it’s the cry of a decrepit ancient.

because the party, a saying of the body.

because the party, a desire never fulfilled.

oh, do we dance among the smoking flesh.

oh, the laughter & the violence.

& the weeping / a cascade, lava.

this disguise can show you my face,

the double visage of my countenance.

but we are many / you could get hurt.

there’s no day or night that calms the thirst.

where does this path lead to / do you know?

join us, fluttery hummingbird / trembling body.

ignite yourself as well / dry branch

but what the hell does this damned music go on about

who is it for / who is witness to its drumming

stamp your feet through life / stamp your feet.

here there is contained joy about to explode.

maybe it’s not music,

just a child hurt by hunger and weariness.

we take him out for a walk.

 

 

Cuenca, no more

                      To Luis Borja Corral,

                     valiant little gremlin

They said not to smoke and we smoked.

It was the fury.

Two corpses alit in a taciturn Athens.

I was no longer man, but ridiculous. I learned that friendship is “splendor of the instant”.

We were reading each other,

face,

body,

reading and beating our minds

one against the other.

What a beautiful battle of egos,

of quotations, of bad translations of ourselves.

They said not to drink, and we drank.

We walked inebriated through the damp city streets

like two foxes lost on the asphalt.

And we ate the world’s most delicious cuy,

licking our fingers,

downing that salty peace with a fifth of patucha pecho

as it should be.

They said not to get high and we got high.

We were happy inhaling,

or rather, inspiring the envy of the sober.

But there was someone else:

I quote him: “If one drinks, if one drinks

again, if one drinks until they hit the ground they must rise up

and continue drinking until they behold the Dragon.”

The Fakir is my pastor.

They said not to vomit and we did.

Into the live ford of the Tomebamba River, we vomited.

The wine came up like blood.

Spring of blood wine from the dark gorge.

Like that song, or rather like the video: Pass This On.

They said to fuck, and we didn’t fuck.

We raped an imaginary woman, daviliana,

who broke a bottle

just at the instant of the kiss.

But we did not suffer.

We wept from the zealous passion of bliss.

Like an incandescent pill.

They said to catch the flight, and we didn’t. Because memory fogged over.

Pleasure’s hangover remains.

Moribund body, post-partum depression.

Nostalgia for the wave that thrashed us about.

And here I lie on the sand.

 

 

(Untitled)

 

because I drank I lost myself in noisy nights sweating cold cups of ale and urinating on filthy cots while women regarded my bloodless and wasted member. because I drank I didn’t see paris and I wasn’t there for my mother’s birthday. because I drank I was escorted to the cell of memory. and I paid for it dearly. I drank until the days became one. my 30 years were also lost to me. because I drank I met a woman who destroyed my neck. because I drank I lost her. I’ve argued. I’ve beaten walls. I’ve loved the solitude when everyone has gone and a fateful morality fills my house with rage and my bed with the miraculous semen of deformed ghosts. because I drank I have sweetly slumbered for twenty-four hours straight. because I drank I have friends who are murderers, grave robbers, pickpockets, stymied soccer-players, karaoke singers, gorgeous transvestites, sociologists devoted to the social drug. because I drank I have been institutionalized between white walls. they have stuck probes up my penis. they have stabbed me on the sidewalk. they have laughed at my dwarf-like body. because I drank I suffered from a stormy sensitivity. I wanted to escape but I had to embrace god. so I preferred death. because by drinking, I have been happy and have conceived ecstasy like a premature child. because by drinking, everything is now clear day through the honey of stinking breath.



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Tres Poemas de Santiago Vizcaíno

By Santiago Vizcaíno

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esta hoja de papel te puede cortar la cabeza

 

esta hoja de papel te puede cortar la cabeza.

penetra en tu mente como el cadáver de un cerdo.

nos reímos, nos vaciamos de angustia / ocultamos la joroba.

la eternidad afila su cuchilla & reluce.

cuánta montaña infértil / solo lagartijas.

bueno, también sancudos agitados por una lluvia imaginaria,

pero en realidad desierto / lobos pelados por el sol.

dónde la muchedumbre embriagada.

dónde el zamarro bamboleándose como una falda de oropel.

aquí celebramos la tristeza, señor.

dormimos sobre las veredas hastiados de chicha y aguardiente.

la cerveza no cura la resaca / la dulcifica.

y si estamos perdidos, para qué mostrarnos el camino.

no te molestes / te puedes lastimar.

esta hoja de papel de puede cortar la cabeza.

esto no es un aullido / es un grito de un carcamal.

porque la fiesta, es un decir del cuerpo.

porque la fiesta, un deseo nunca satisfecho.

ay sí bailamos entre el humo de las pieles.

ay la risa & la violencia.

& además el llanto / una cascada, una lava.

este disfraz te puede mostrar mi cara,

la doble faz de mi rostro.

pero somos muchos / te puedes lastimar.

no hay noche ni día que calme la sed.

hacia qué camino conduce este sendero / ¿lo conoces?

únete a nosotros, picaflor agitado / temblor del cuerpo.

enciéndete también / ramo seco.

pero de qué carga habla esa música endiablada

a quién se dirige / a quién le muestra su tambor.

zapatea la vida / zapatea

aquí hay goce contenido apunto de explotar.

quizás no es música,

solo un niño herido por el hambre y el sueño.

lo paseamos.

 

 

Cuenca, no more

                                      A Luis Borja Corral,

                                duendecillo valiente

Decía no fumar y fumamos.

Era la furia.

Dos cadáveres encendidos en una Atenas taciturna.

Yo no era más hombre, sino ridículo.

Pero aprendí que la amistad es «fulgor del instante».

Nos estábamos leyendo,

el rostro,

el cuerpo,

leyendo y golpeando los cerebros,

el uno contra el otro.

Qué hermosa batalla del ego,

de la citación, de la mala traducción de nosotros mismos.

Decía no beber, y bebimos.

Anduvimos ebrios por las húmedas calles de la ciudad

como dos raposas perdidas en el asfalto.

Y comimos el cuy más delicioso del mundo,

chupándonos los dedos,

bajando esa paz salobre con una patucha pecho amarillo,

como tiene que ser.

Decía no drogarse y nos drogamos.

Fuimos felices aspirando,

o más bien inspirando la envidia de los sobrios.

Pero había alguien más:

Lo cito: «Si uno bebe, si bebe

nuevamente, si bebe hasta caer por tierra, debe levantarse

y continuar bebiendo hasta contemplar el Dragón».

El Fakir es mi pastor.

Decía no vomitar y lo hicimos.

En el vado vivo del río Tomebamba, vomitamos.

El vino salía como la sangre.

Manantial de vino sangre de la dark gorge.

Como esa canción, más bien el video: Pass this on.

Decía follar, y no follamos.

Violamos a una mujer imaginaria,

daviliana,

que rompió una botella

en el justo momento del beso.

Pero no sufrimos.

Lloramos de ardor fervoroso de la dicha.

Como una pastilla incandescente.

Decía tomar el vuelo, y no lo hicimos. Porque la memoria se nubló.

Queda la resaca del goce.

Cuerpo moribundo, depresión postparto.

Nostalgia de la ola que nos revolcó.

Yo ahora reposo en la arena.

 

 

(sin titulo)

 

por beber me perdí en noches ruidosas sudando copas frías de cerveza y orinando en sucios catres mientras mujeres miraban mi miembro exangüe y deshecho. por beber no conocí parís ni estuve en el cumpleaños de mi madre. por beber fui escoltado hasta la celda de la memoria. y lo pagué muy caro. fue que pasé bebiendo hasta que los días se hicieron uno solo. tenía treinta años que también me los perdí. por beber conocí a una mujer que destrozó mi nuca. por beber la perdí. he discutido. he golpeado paredes. he amado la soledad cuando todos se han ido y una moral infausta llena mi casa de ira y a mi cama del semen milagroso de fantasmas deformes. por beber he dormido dulcemente durante veinticuatro horas seguidas. por beber tengo amigos asesinos, violadores de tumbas, carteristas, futbolistas frustrados, cantantes de karaoke, travestis guapísimas, sociólogos comprometidos con la droga social. por beber he sido internado entre blancas paredes. me han insertado sondas por el pene. me han acuchillado en la vereda. se han reído de mi cuerpo enano. por beber adolezco de una sensibilidad tormentosa. quise escapar pero había que abrazar a dios. entonces preferí la muerte. porque por beber he sido feliz y he concebido el éxtasis como a un hijo prematuro. porque por beber ya todo es día claro a través de la miel del apestoso aliento.

 

 

 

 

 

 

Translator Notes

 

Kimrey Anna Batts

Santiago Vizcaíno forms part of the younger generation of Latin American writers whose work has emerged over the past decade. His poetry is passionate and visceral, often imbued with a profane version of biblical imagery and cadence, obsessed with death and decay, and yet ultimately, profoundly humanistic. The translation of these poems has been an on-going process from when I began the project in 2015, and it has morphed and evolved as I have received feedback from various editors, grown as a translator, and deepened my understanding of the cultural and literary context of Ecuador.


Kimrey Anna Batts

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